El artista Yayoi Kusama creó un ambiente aparentemente cotidiano y lo pintó totalmente de blanco. Después, abrió el espacio para que los niños que lo visitaran pegaran miles de estampas sobre él.

El resultado: una obra de arte colectivo en la que en tan sólo dos semanas se transforma un espacio y se expresa la creatividad de miles de niños.

La obra se llama The Obliteration Room y se encuentra en la Queensland Gallery of Modern Art, en Australia. Los dejamos con las impresionantes imágenes:

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